Vivir en Fraguas, estudiar en la UAM – de universidades, Fraguas, alternativas y antropología.

Hace tres años, yo estudiaba Neurociencia en Escocia, en una universidad medio de élite que me pagaba el gobierno escocés por ser ciudadano de la Unión Europea. Hoy abro el correo de gmail que utilizo para almacenar basura y me encuentro un correo de UCAS, el servicio británico de admisión a la universidad, que me sigue espameando, y que dice por asunto:

“Post-graduado UCAS: sitúese por encima del resto con un post-grado. Regístrese hoy para empezar su búsqueda.”

Así de explícito, sin anestesia. Competitividad académico-neoliberal en su estado puro. Al año siguiente me volví a la UAM a estudiar antropología. Estos días continúo la carrera a distancia mientras vivo en Fraguas: un proyecto radical de autogestión de la vida y okupación rural en la sierra de Guadalajara donde me siento un poco más coherente cada día al ver salir el sol entre las montañas.

La universidad española va camino de convertirse en lo mismo1, una institución funcional al estado de cosas dado y el sistema productivo capitalista, si no lo es ya. Una fábrica de profesionales bien educados, adornada de sucursales bancarias y agencias de viajes en el campus, con una burocracia impenetrable y con la mayor parte de sus servicios privatizados2 (Canon, PiP, Viajes el Corte Inglés, Solopizza, Banco Santander, EmteSport…) Aun así yo tenía fe en mi departamento, que creía un reducto crítico en la universidad, con sus profesores que no paran de hablar de puertas hacia dentro de descolonialidad y la responsabilidad ético-política de la antropología, mientras cuelgan cartelitos zapatistas en sus despachos. Bonitas palabras, bonitos papers, altos cargos en instituciones oficiales, pero poco más… el desengaño final nos lo llevamos muchas en abril al leer con estupor el programa de unas jornadas de antropología profesional que promovía el departamento, tristemente alineadas con la antropología corporativa (Business anthropology) y que instaban a “tender sólidos puentes entre la antropología y la empresa3”.

A punto de dejarla, muchas empezamos a creer, que lejos de fomentar el pensamiento crítico la universidad actúa como un dispositivo de apaciguamiento de la gran masa de población estudiantil que podría ser de otra forma reactiva y partícipe de cambios colectivos en el funcionamiento de nuestras vidas (y ya voy llegando a Fraguas…). Así, -“la antropología no sirve para nada” -porque lo que sirve, sirve al poder (deberíamos responder inspiradas en Horkheimer).  Pero, ¿y si empezamos a arrogarnos la utilidad de nuestra disciplina en vez de venderla y entenderla desde los marcos de la profesionalización y el trabajo asalariado? ¿Y si empezamos a entrever su profundo valor disruptivo que nos enseña -con evidencias prácticas y empíricas- que otras formas de satisfacer nuestras necesidades y relacionarnos son posibles?  La antropología no da trabajo, debería alumbrar formas de no necesitarlo.

Ante todo esto, y en un contexto de gravísima crisis ecológica, algunas sentimos la necesidad de posicionarnos, tomando una actitud activa ante todo esto y respecto a nuestros privilegios: buscando placas solares para satisfacer nuestras necesidades energéticas, plantando huerta para avanzar un poquito hacia esa soberanía alimentaria a la que aspiramos, haciendo nuestras propias casas y tratando de vivir en colectivo, que es lo más difícil emocionalmente, ir a lo común, batallarlo día a día, de forma siempre imperfecta para dejar de agredirnos continuamente y romper con esa noción de individuo con la que venimos en serie. Tejiendo redes de consumo, autogestionando nuestro placer y nuestro ocio. Un poquito también el frío y el sufrimiento. Ensayando nuevos modelos afectivos que cuestan surgir pero luego son bellos y de convivencia. Cocinándonos. Y también OKUPANDO. La tierra y nuestros cuerpos.

Porque entendemos que la okupación no la hemos inventado nosotras sino que es una de las más antiguas herramientas de empoderamiento y resistencia frente a repartimientos ilegítimos de tierras:

Que se oiga entre el barullo mediático y quede claro: los terrenos de la zona de fraguas se expropiaron forzosamente en el franquismo sustrayéndose a sus anteriores dueños: propietarios individuales, juntas vecinales y ayuntamientos. Para ser administrados por instituciones superiores y centralizadoras del estado, que no dudaron en borrar los pueblos y su memoria de los mapas para repoblar miles de hectáreas con pino, una especie no autóctona, aterrazando la zona de manera poco ecológica.   

Hoy la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, nos pide casi dos años de cárcel a seis personas del colectivo, haciendo el chantaje de cara a los medios de que si pagamos obedientemente nuestras fianzas, nadie entrará en la cárcel. Está claro que en este sistema punitivo la libertad se compra con dinero, nos piden borrar, demoler el pueblo y correr nosotras con todos los gastos.

Todos estos costes sumados ascienden a unos 50.000 euros (que obviamente no tenemos). Así es, con dinero, como se reprime  el anticapitalismo, creen estos señores tenerlo todo “atado y bien atado” en estos tiempos de farsa institucional y post-franquismo. Pero nosotras sabemos mejor que ellos que vamos a prestar batalla.

Por todas las vías y por todos los medios, porque creemos que es legítimo lo que hacemos.

Seguiremos luchando por la autonomía y la satisfacción desde abajo de nuestras necesidades…

¡Estudiantes del mundo! ¡Uníos! ¡Acabad vuestras carreras y venid al campo!

Aquí os esperamos,     

¡Fraguas revive,  la lucha sigue!

 

1. Mucho mejor que yo, explica el colectivo inDocentia esta transformación neoliberal de la universidad… (Disciplinar la investigación, devaluar la docencia: cuando la Universidad se vuelve empresa. https://www.eldiario.es/interferencias/Disciplinar-investigacion-devaluar-docencia-Universidad_6_486161402.html )

2. (Canon, PiP, Viajes el Corte Inglés, Solopizza, Banco Santander…)

3.  Aquí podéis ver el cartel  (https://blog.antropologia2-0.com/es/event/jornada-sobre-antropologia-aplicada-y-practica-profesional/ )

4. Gracias a Janie por hacerme llegar este texto que tantas claves aporta sobre como entendernos en el contexto de hoy y que habla de dispositivos y crisis de las presencias… (Politizar el malestar, la crisis de la presencia una lectura de Tiqqun  http://espaienblanc.net/?cat=10 ).

 

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