¿Qué diría Freud? Crónica de una metáfora anunciada

Ayer mirando Facebook y dándole pa’ abajo sin cesar con el ratón a ese interminable reguero de mierdas (infinite scrolling, lo llaman), me encontré con una imagen que captó mi atención, como ese pequeño tesoro que todo contenedor de reciclaje alberga en su ser.

La imagen era esta:

¡Qué nostalgia!

Nostalgia no de la escuela, sino de los momentos en los que yo deseaba así.

¿Nunca os sucedió? Eso de desear que la escuela ardiera, o que cayera una tormenta que la dejara en ruinas… Yo fantaseaba con una catástrofe, no porque anhelara la destrucción de la institución (ese es un deseo que apareció después), sino porque me imaginaba a todo el mundo en el patio, como en tiendas de campaña y haciendo fogatas y hablando y pasando el tiempo y preparando la comida.

Ahora, de repente, se me viene a la mente que esa era la imagen de la comunidad que quería: todas en el patio compartiendo nada menos que la vida.

Joder, tanto reflexionar sobre esto de crear lo común y resulta que la estrategia siempre estuvo clara: desde el principio.

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