Li Bai y mi alumno de español

—Mi poeta chino favorito se llama Li Bai —dijo mi alumno de español cuando, por casualidad, me dio por preguntarle qué onda con la literatura china.

Las pocas veces que he escuchado referencias a cualquier tipo de literatura asiática, el interés ha durado lo que la conversación y luego he pasado a otra cosa, olvidando tras unos días todo lo hablado, ignorando de nuevo si hay vida más allá del haiku. Esta vez, sin embargo, desbloqueo el móvil, abro el bloc de notas y apunto el nombre. Dudo al escribirlo.

—¿Cómo dijiste que se llama?

—Li Bai —dice mi alumno; y me lo deletrea, como hago a veces cuando él no sabe si he dicho “patada” o “patata”—. Ele, i, be, a, i. Li Bai.

En un gesto absurdamente borgiano, al volver a casa acudo a la versión online de la Enciclopedia Británica para saciar mi curiosidad. Tecleo “Li Bai”. Enter. Clic. Como la entrada está en inglés, Google se ofrece amablemente a traducírmela al español. Obviamente, me niego: dadas las circunstancias, prefiero hacerlo yo y que sea lo que dios quiera.

Leo, escribo. Leo, escribo.

Toda lectura es una traducción. La escritura se le parece.

No he quitado ni añadido nada de lo que traduje entonces, y no hay cambios salvo un “medir” que se volvió “agarrar” gracias a la recomendación de un colega que me indicó el significado correcto del verbo “to seize”. Entre corchetes y en cursiva, he registrado las acotaciones que hacía mi alumno de español mientras leíamos mi versión española de la biografía de Li Bai al día siguiente, durante la clase; lo que dice es producto de una traducción hecha sobre la marcha a partir de otra biografía del poeta recogida en una página web china que mi alumno consultaba en su móvil.

Y allá va.

Li Bai (también Li Bo, Li Pai o Li Po) es un poeta chino. Nació en el año 701, en Juangyou, en la provincia de Sichuan, y murió en el año 762, en Dangtu, en la provincia de Anhui. Pugnó con Du Fu por el título de mejor poeta de China. [No era muy conocido Du Fu. Du Fu le escribe poemas a Li Bai, pero Li Bai ninguno a Du Fu]

A Li Bai le gustaba verse a sí mismo como miembro de la familia imperial, pero en realidad pertenecía a otra menos prestigiosa con el mismo apellido. Con 24 años dejó su casa y emprendió un viaje con rumbo incierto. Al regresar, contrajo matrimonio y comenzó a vivir con la familia de su mujer en Anlu, ahora provincia de Hubei. Por entonces ya había comenzado a escribir poesía, y parte de ella se la mostró a diversos oficiales con la vana esperanza de ser contratado como secretario. [Cuando tiene 30 años, como tiene mucho conocimiento, lo rechazan. Por eso el poeta se iba. Y cuando tiene 31 años, su vida es muy negativa. Solo bebe vino y no hace nada.] Después de otro periodo nómada, en el año 742 llegó a Chang’an, capital de la dinastía Tang, confiando obtener un puesto en la corte. No había ninguno disponible, pero fue aceptado en un grupo de distinguidos poetas cortesanos. En el otoño del año 744 volvió a marcharse de viaje.

En el año 756, Li Bai fue laureado de manera extraoficial por la expedición militar encabezada por el príncipe Lin, el decimosexto hijo del emperador. Muy pronto el príncipe fue acusado de intentar establecer un reino independiente y fue ejecutado. Li Bai, por su parte, fue arrestado y encerrado en la prisión de Jiujiang. [Pero no fue a la cárcel. ¡Ah, sí! Aquí dice que cuando tenía 60 años sale de la cárcel.]

Con 24 años dejó su casa y emprendió un viaje con rumbo incierto

En el verano del año 758 fue desterrado a Yelang, pero antes de llegar se benefició de una amnistía general y pudo regresar al este de China, donde murió en casa de un pariente. Una leyenda popular, sin embargo, asegura que se ahogó cuando, estando borracho en un bote, intentó agarrar el reflejo de la luna en el agua. [Tres maneras que murió. Una es que murió borracho en un lugar. Segunda: cuando tiene 61 años quiere convertirse en general y viaja hacia la capital, pero muere en el camino (y el camino está en la casa de su tío, en sus territorios, y murió en ese lugar). Y la tercera manera que cuenta aquí es muy romántica: una noche Li Bai está bebiendo en el barco y está mirando la luna y quiere obtenerla. Y justo mira el lago y encuentra la ilusión de la luna. Y por eso quiere obtenerla y se cae por debajo del agua y murió.]

Li Bai fue un romántico en su visión de la vida y en sus versos. Figura como uno de los más famosos amantes de vino en la larga tradición china de bebedores. A lo largo de su obra, celebró con frecuencia la alegría del beber. Escribió también sobre amistad, soledad, el paso del tiempo y el disfrute de la naturaleza con una imaginación fresca y brillante.

(Fuentes: Encyclopaedia Britannica y página china desconocida traducida por mi alumno de español.)

Cuando terminamos de leer la biografía de Li Bai, mi alumno de español comenta:

—Su vida es legendaria y escribe muchos poemas. Y en el colegio tenemos que memorizar casi todos, no todos, treinta más o menos. El más importante es este: la primera vez que sale de su pueblo. Es increíble este poema.

Curioso, le pido que me lo traduzca.

 

Qué alta la montaña
el camino de mi pueblo es muy difícil de andar
más que andar en el cielo
48000 años antes había dos reyes…

 

De pronto, se detiene. Sin dejar de mirar la pantalla del móvil, se rasca la cabeza, sonríe, se disculpa.

—No, no puedo traducirlo. Es muy largo y difícil.

—Dale, no te preocupes. Para mañana, entonces.

Al día siguiente, me presenta las traducciones escritas a bolígrafo en un folio lleno de tachones. Ha elegido sus dos poemas favoritos. Me habla de la dificultad de traducir el chino antiguo a cualquier idioma. La condensación del signo hace que las interpretaciones sean muy amplias. Leemos sus traducciones. Le digo que son una pasada de poemas, o de interpretaciones. Que me flipa lo que sea que haya escrito. Y después de revisar la gramática y de cambiar juntos algún tiempo que no cuadra, este es el resultado:

El poema para el viento de otoño

El viento de otoño es muy fresco.
La luna de otoño brilla.
Las hojas se reúnen y se separan otra vez.
El cuervo está durmiendo y vuelve a despertarse.
Entras en mi corazón de acacia y sabes qué amargo es.
Si se extraña mucho, la vida real no es posible.
Si se extraña poco, no es posible el recuerdo.
Si hubiera sabido qué dolor sentiría
nunca te hubiera conocido.

Despedida

Lo que me ha abandonado es el ayer, que ya ha pasado.
Lo que me molesta es la preocupación de hoy.
Los pájaros vuelan por el viento frío y yo bebo en lo más alto solo.
Los mejores poetas ya no existen en el mundo.
Solo quiero volar y bailar con la luna.
Tomo el cuchillo, corto el agua, pero sigue fluyendo.
Bebo vino y lo que quiero olvidar se vuelve más claro.
La vida mía es insatisfactoria.
Solo puedo viajar entre el monte y el río.

Su alumno de español y Rafael Alvértigo

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