Abrir el espacio a lo común: nueva sala de estudio en la uni

¡APERTURA DE UNA SALA DE ESTUDIO!

¿Dónde?

 Aula 101, Módulo 0 (entre la puerta principal de la Facultad de Filosofía y Letras y la Facultad de Educación).

¿Cuándo?

Del 21 de mayo al 1 de junio.

Desde las 8 h hasta las 20 h.

1. EL TESTIMONIO

Viernes 18 de mayo

La temperatura oscila hoy entre los 22-25 grados. Fuera chispea. Ayer, recuerdas, la temperatura en el interior era otra. No sabes cuál, pero otra y más alta. Ignoras el número pero recuerdas que la sensación térmica podría describirse como “joder, qué horno” y la emocional como “la hostia, qué agobio”, bien por la proximidad de los finales del segundo cuatri o por la de los codos de esas estufas humanas que -como tú, estufilla humana- se hacinan en la biblio de Humanidades para prepararlos.

Estás sentada en la planta superior de la biblioteca. A tu izquierda, otra fila de cabezas; cuentas nueve. A tu derecha, una fila de cabezas no interminable pero sí más larga de la que decides no hacer recuento. Ante ti, otro tanto: estudiantes como tú con la cara algo azulada por el brillo de las pantallas, y tras ellos las goteras, que parecen eternas. Cambia el precinto y acaso se extiende un par de metros, de mesas. Pero las goteras resisten (¿desde cuándo?) y el agua va trepando de a poco por las paredes de los cubos.

Tu posición te permite ver la planta baja como si fueras una cámara de seguridad, un pájaro de interior, un dictador frente a sus tropas, una mancha en el techo. Te das cuenta de pronto de que en época de exámenes proliferan los símiles negativos. Los rechazas. Intentas ser objetiva. Esa palabra te lleva a pensar en un objetivo, en una cámara, y decides aprovechar tu posición privilegiada de dispositivo de control y tomar una foto. Antes de tomarla se te ocurre un título y lo escribes: “Ayer todo esto estaba lleno”.

y otra cámara te vigilaba, adviertes ahora

Y vuelves a la palabra objetivo y esta vez piensas lingüísticamente ¿para qué?, y te cuestionas la eficacia de los exámenes como método de evaluación, y piensas ¿cuándo?, y esa urgencia temporal te asusta porque en tu cabeza ahora mismo todo son fechas de entregas y exámenes, y piensas ¿por qué?, y directamente evitas pensarlo porque un porqué lleva a otro y ese otro a la angustia y la angustia al miedo y el miedo al lado oscuro, y piensas ¿quién?, y miras tus propias manos, que escriben esto, y miras a un lado y a otro y también hacia abajo y ves todas esas cabezas pensantes que ahora sin embargo se limitan a engullir para vomitar cuando se concrete el cuándo, y piensas ¿dónde?, y el dónde es donde tú estás, el centro del torbellino, y un poco también las bibliotecas de las demás Facultades y, de noche y los fines de semana, la biblioteca 24 horas, que queda algo lejos y es muy amplia y huele a caca y pis y donde, unas 20 de esas 24 horas, también hace mucho, mucho calor.

(Este párrafo ha sido elaborado de acuerdo al modelo de hacinamiento sufrido por las estudiantes de la UAM en época de exámenes)

Diario personal de Sara M.

2. LA REFLEXIÓN

Los espacios de trabajo y estudio

Dejando de lado las preguntas que nos llevarían -y con razón- a ponerlo en duda todo, regresamos de vuelta -a regañadientes- a los objetivos más mundanos: habrá que aprobar los dichosos exámenes, y habrá que entregar los puñeteros trabajos, y habrá que ser evaluadas… ¡No todo va a ser follar, que diría Javier Krahe!

Pero nos estamos yendo por las ramas de nuevo. En época de exámenes, todo son distracciones, y todo lo que se ve ahí afuera, en el mundo, a través de la ventana, es más mejor: los árboles parecen más vivos; el cielo, más radiante; la brisa, más placentera; el sistema, menos opresor; y todo es más interesante que lo que pasa aquí dentro.

Aquí dentro.

¿Qué es ese aquí-dentro? Prometimos no hacernos más preguntas, y aquí andamos de nuevo preguntándonos.

Hay muchos aquí-dentros en la universidad disponibles, en teoría, para el estudio y la elevación intelectual del alma (¡pedante!): que si salas de lectura, que si salas de estudio, que si salas de trabajo en grupo, que si salas de investigadoras, que si zonas de acceso restringido. Entrar a estos lugares, en la mayoría de los casos, no está exento de su correspondiente burocracia. Los trámites de reserva, la justificación documental (carnet universitario). Por lo tanto, el acceso a dichos espacios no es, en casi ninguna ocasión, una acción directa, en el sentido de una acción espontánea que pueda ser el fruto de una decisión inmediata. El espacio no está ahí para ser usado, para ser oc(k)upado -también con k, si se quiere-, para ser habitado, para ser frecuentado por todas (por quien sea) a cualquier hora. Se trata de espacios sujetos a obstáculos burocráticos, espacios institucionales que imponen sus trabas a la hora de permitir el acceso.

Y, en consecuencia, no son espacios comunes, aunque muchos de ellos sí sean definidos como tales por la universidad (ver aquí).

Porque el espacio común es como el suelo: no se puede dejar de habitar. No se pide permiso para existir en/sobre/dentro de/encima de/debajo de él.  El espacio común está abierto, lo que no quiere decir que no exista un consenso entre sus habitantes en cuanto a su uso y su cuidado. No se trata de afirmar que un espacio común ha de ser aquello que nos da igual porque, total, siempre está ahí, sino justamente al revés: aquello que merece la pena cuidar precisamente porque constituye una de las condiciones materiales que nos sustentan. Porque es un material necesario para el devenir de nuestra vida aquí y ahora, en la uni. Porque, como el suelo, siempre nos acompaña. Porque, si no existiera, todo sería realmente extraño.

3. LOS CAMINOS

Tres lecturas para una propuesta

Aquel día, por la mañana, Sara M. había recibido un mensaje nuevo en su correo institucional. Lo enviaba el Decanato de la Facultad de Filo y decía así:

Estimados estudiantes:
Del 21 de mayo al 1 de junio, la Facultad de Filosofía y Letras pone a disposición de todos un aula de estudio, que ayude a aliviar los problemas de espacio que se producen en las bibliotecas de la UAM durante estas fechas.
Se trata del aula 101 del módulo 0, en el patio entre las facultades de Filosofía y Profesorado, que estará abierta en horario de 8:00 a 20:00 h.
La iniciativa, propuesta inicialmente por el colectivo Frente de Estudiantes, esperamos que sea de utilidad para muchos de vosotros.
Recibid un cordial saludo y mucho ánimo para el periodo que se avecina.

Esta nueva sala de estudio, anunciada con fanfarria, dulzainas y chirimías por la UAM, estará gestionada por el Frente de Estudiantes.

Pero, no nos dejemos eclipsar por la euforia desmesurada y precipitada, como si fuera la primera vez que un espacio se abre al uso. Hagamos un poco de historia: la susodicha sala de estudio ocupa (sin k) un espacio otrora okupado (con k). Kairós, se llamaba entonces el lugar, Espacio Libre, Social y Autónomo en la UAM. ¡Qué irónico! Un espacio okupado para entretejer, desarrollar e intensificar lo común, ahora ocupado para abrir una sala de estudio que la uni pretende apropiarse como símbolo mediante su estrategia de informar a través de correos institucionales. Resultado: casi desactivar lo común. Un espacio en apariencia aséptico y neutral como una sala de estudio se pone a bailar en el pantanoso espacio entre la burocratización/institucionalización y la comunización. Se dibuja, así, el frente de lucha entre estos dos sentidosY construir una sala de estudio abierta a lo común será una tarea ardua, porque no solo consiste en luchar contra la institución que intenta apropiarse del sentido del espacio, sino también de desarrollar gestos y prácticas que ahonden en el proceso de crear un territorio cuyo uso nos incumba y nos apele a todas. El objetivo es entonces convertir la sala en puro valor de uso, dinamitando cualquier intento de someterla al corsé del valor de cambio (una sala por poder, una sala por propaganda, una sala por visibilidad, una sala por x). La alegría de Kairós susurra desde el pasado reciente el estribillo de la canción para que no se nos olvide la letra.

Proponemos, a continuación, una serie de etiquetas que sirvan para articular tres de las posibles lecturas en relación a la apertura de la sala de estudio:

Primera lectura. TAGS: [la Facultad de Filosofía y Letras pone a disposición de todos] [problemas de espacio] [la iniciativa, propuesta inicialmente por…] [utilidad] [poder y cordialidad]

Segunda lectura. TAGS: [conseguido] [chica sonriente sosteniendo una pancarta] [información] [logo del Frente de Estudiantes] [datos de contacto]

Tercera lectura. Es decir, la nuestra (véase punto 2). TAGS: [espacio común] [habitar los espacios] [okuparlos]

 

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