Unboxing y fantasía en el Paseo de la Vergüenza

Como sabéis, con motivo del Foro de Empleo organizado por la UAM, tuvo lugar el Paseo de la Vergüenza, en el que se repartieron diferentes premios a las empresas con más méritos en cuanto a función social y trato a sus empleadas. De este paseo, me llevo una bonita experiencia y la sensación de haber participado en lo que ojalá sea el nacimiento de una nueva tradición de lucha. De todas formas, para ser sincero, lo que más ilusión me ha hecho ha sido un regalito, cortesía de Minsait by Indra. Os voy a hacer un unboxing. Si alguien no sabe lo que es eso, pues más o menos va así:



Llego a económicas y veo que ya se está preparando la movida. Gente corriendo de un lado a otro, preparando cosas y pasándose material, stands de sindicatos y trabajadoras enfrente de la puerta de económicas, estudiantes que empiezan a llegar… Pero todo esto ya os lo han contado.

La cosa es que, después de conseguir unos cuantos caramelos y bolis en los diferentes stands, pasamos por delante del de Minsait by Indra, y no puedo evitar fijarme en unas misteriosas cajitas con la misteriosa inscripción de “El cambio está en tus manos”.

Me acerco y les pregunto si puedo coger una. Me preguntan si no quiero que, de paso, me informen sobre los maravillosos puestos de trabajo que la empresa tiene para ofrecerme. Mi respuesta:

Total, que la cojo sin saber muy bien con qué me voy a encontrar, o mejor, precisamente por eso. La abro y esto es lo que veo:

De entrada, estoy un poco confuso. No sé muy bien que intenta decirme Indra con esto. Tiene muchos colorines pero no se sabe muy bien para qué sirve. Quizá es algún tipo de metáfora, no lo sé, aun no puedo rechazar ninguna hipótesis. Por suerte tiene instrucciones:

Sigo sin saber para qué sirve (supongo que no tengo mucha idea de marketing) pero al menos sé manejarlo. Eso sí, con mucho cuidado. No quiero estropear nada.

Se mueve. Ondula, se estira y se contrae. Además, las instrucciones tienen también mensajes más elaborados, aunque algo crípticos.

Resulta que no solo el cambio está en mis manos, sino que tengo a un lado el conocimiento, a otro la creatividad y allá en el frente E̶s̶t̶a̶m̶b̶u̶l̶,̶ ̶d̶i̶o̶s̶ ̶q̶u̶e̶ ̶E̶s̶p̶r̶o̶n̶c̶e̶d̶a̶ ̶m̶e̶ ̶p̶e̶r̶d̶o̶n̶e̶ ̶p̶o̶r̶ ̶e̶s̶t̶o̶ el inagotable espíritu de superación que nace del optimismo de romper con lo establecido. Me siento un poco como el Rey Arturo empuñando Excalibur. Siento el peso de una gran responsabilidad. No termino de entender ciertos detalles. ¿Qué es lo que tengo que superar? Se me ocurre la próxima oleada de despidos de la empresa. ¿Cómo se materializa eso de romper con lo establecido? Quizá vaya en la línea de su imputación en la trama Púnica. También podríamos buscar respuestas bonitas, pero son precisamente estos algunos de los motivos por los que se ha otorgado a Indra el Medallón de Oro durante el glamuroso Paseo de la Vergüenza.

Íbamos a hablar con Mr Wonderful para las ilustraciones, pero no le convenció que el sueldo fuese en “motivos para sonreír” en vez de euros, así que esto es lo que hay.

Pero un momento, que no se me malinterprete. Desde aquí no tenemos, a priori, ningún problema en subvertir La Sagrada Ley, puede que incluso todo lo contrario. De hecho, admitámoslo, quién no se ha saltado alguna vez un semáforo en rojo, no ha cometido pequeños hurtos alguna que otra vez (o repetida y premeditadamente…), no ha copiado en un examen o no se ha rebelado contra una injusticia de esas que encajan perfectamente en la legalidad vigente. La cuestión aquí es que, como en todo, en saltarse la ley también hay cla$e$.

Poco a poco vamos conociendo un poco más ese cambio que tenemos en nuestras manos. Y la verdad es que aunque Indra insinúe en tono despectivo que seguimos pensando que es solo un juego (peor sería que fuese el trabajo de mierda que ofrecen), ha sido súper divertido. O sea flipas. Lo pones encima de la caja, lo empujas con el dedo, y va bajando todo, como poco a poco. Mientras, hace ruidito de cascada y cambia de color. Metería aquí un video pero creo que es mejor que lo probéis vosotras. Es dinamismo en estado puro. Explosivo. Fluido. Camaleónico. Si le coges el truco puede hasta bajar escaleras, es una pasada, no sé qué hostias hacía yo pidiendo Action Man a los Reyes Magos cuando era pequeño. A parte de eso, el andar ahí jugando también ha dado lugar a alguna asociación un poco turbia. Pero vaya, nada importante.

Vallas de Ceuta y Melilla, de las que Indra es una de las mayores adjudicatarias. 

Bueno, me estoy yendo por las ramas. Y quizá estoy siendo demasiado pesimista. Está claro que mi optimismo y espíritu de superación no son tan inagotables como Indra supone, pero de todas formas, voy a tratar de exprimirlos un poco más. Basta de mirar siempre el lado malo. Al fin y al cabo, ahora soy parte de una nueva sociedad colaborativa que nace del talento y tiene un objetivo común: disfrutar de lo desconocido sin límites. Y qué mierda voy a objetar yo a eso, si suena debuti.

Zapato

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